En el centro del gran oeste, Rennes goza de una situación privilegiada. Cerca del Mont Saint Michel y de Saint Malo.
A menos de una hora de la Costa Esmeralda y del Golfo de Morbihan, a las puertas de las grandes fortalezas de Bretaña, la ciudad se encuentra en la confluencia de la tierra y el agua.

La elegancia de los edificios de la época clásica, el encanto de las calles medievales: la ciudad histórica no conoce la monotonía. En las antípodas de una ciudad museo, está llena de comercios muy populares. Magnífica ocasión para admirar un notable patrimonio arquitectónico mientras que disfruta de los placeres del shopping y del ocio.

Rennes seduce por su propensión a cultivar una mentalidad colectiva y responsable. La cohesión social y el respeto por el medioambiente son dos prioridades asumidas desde hace mucho tiempo por su población.

Vivaz, ecléctica, la escena cultural de Rennes cumple con todas las expectativas gracias a una emblemática y creativa programación y gracias también a los festivales de talentos que le dan tanta reputación. En cuanto al deporte, la ciudad cuenta con tres clubs profesionales y se enorgullece de una práctica amateur muy intensa con 50.000 personas con licencia.

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